Entre la observación documental y la economía visual, la obra explora la capacidad humana de seguir adelante a pesar de unas circunstancias imperfectas. Los brazos anónimos se convierten en un gesto universal de resiliencia y sugieren que el progreso no siempre depende de condiciones ideales, sino de la voluntad de encontrar otra manera.


Un viejo automóvil estadounidense recorre las calles de Cuba transportando cuatro largos tubos de PVC, sostenidos por fuera de las ventanillas únicamente por los brazos extendidos de dos pasajeros a quienes no vemos. Sus rostros permanecen ocultos y dejan como único protagonista el gesto. Lo que a primera vista parece una escena insólita se revela poco a poco como un acto cuidadosamente coordinado de la vida cotidiana.
Titulada Buscando la manera, la fotografía reflexiona sobre la silenciosa inteligencia de la adaptación. En lugar de centrarse en las limitaciones, observa las innumerables formas en que las personas comunes transforman las posibilidades a su alcance, convirtiendo la necesidad en acción mediante la cooperación y la determinación.
