La octava maravilla
Entre la observación documental y una sutil ironía, la fotografía explora la distancia entre la promesa y la experiencia, entre las aspiraciones y las circunstancias. Es una reflexión sobre la resistencia, la dignidad y la extraordinaria perseverancia de quienes afrontan, día tras día, las rutinas de la escasez.


En el interior de una tienda estatal de distribución de alimentos en La Habana, varias pilas de cartones de huevos esperan ser recogidas por los vecinos. El modesto establecimiento muestra las huellas de una escasez convertida en rutina: superficies desgastadas, suministros limitados y el cansancio visible de una trabajadora que se seca el rostro durante una breve pausa. Sobre la escena domina un gran cartel amarillo con el nombre del establecimiento: "La Octava Maravilla".
La octava maravilla transforma un instante cotidiano en una reflexión sobre las expectativas, la necesidad y la supervivencia. Un nombre concebido para evocar abundancia y prosperidad adquiere un significado muy distinto al confrontarse con la realidad que lo rodea.
