La niña de Fidel
El retrato de una niña cubana espera el paso de la caravana fúnebre que trasladaba las cenizas de Fidel Castro hacia Santiago de Cuba, donde finalmente serían sepultadas. Sobre su frente, la palabra «Fidel», escrita a mano, transforma la imagen en mucho más que el registro de un acontecimiento histórico.
Fotografiada en 2016, la obra reflexiona sobre la memoria, la identidad y la manera en que la Historia se inscribe en las personas desde la infancia. La expresión serena de la niña, ajena al peso simbólico que la rodea, sitúa al espectador ante el encuentro entre una generación que se despide y otra que apenas comienza a heredar su legado.
Entre el documento y la metáfora, La niña de Fidel invita a pensar en la compleja relación entre la memoria colectiva y la experiencia individual. Más allá del personaje histórico, la fotografía habla de la transmisión de las ideas, de los símbolos y de las historias que cada generación recibe antes incluso de comprender plenamente su significado.
